José Manuel Torralba ha sido elegido recientemente vicepresidente de la Confederación de Sociedades Científicas de España. Actualmente es director del IMDEA Materiales y ha publicado más de 500 artículos científicos y ha dirigido 28 tesis doctorales y acaba de ser distinguido con la Medalla de Oro de la Federación Europea de Sociedades a de Materiales (FEMS, por sus siglas en inglés). Torralba estudió Ingeniería Metalúrgica en la Universidad Politécnica de Madrid e Ingeniería de Armamento y Materiales en la Escuela Politécnica Superior del Ejército. También tiene dos doctorados: Dr. Ing. Metalurgia (1985) y Dr. Eng. Armamento (1994). Ha sido Jefe del Departamento de Ciencia e Ingeniería de Materiales (UC3M), Vicerrector de Infraestructuras Académicas (UC3M), Vicerrector de Investigación e Innovación (UC3M) y fue director general de Universidades e Investigación y Estudios Superiores de Artes Artísticas de la Comunidad Autónoma de Madrid entre 2015 y 2019.
Desde su perspectiva, ¿Cuáles con los retos más importantes a los que se enfrenta COSCE en los próximos años?
COSCE es una confederación que agrupa a 84 sociedades que representan a más de 42.000 científicos. Es por tanto el representante más cualificado de la ciencia en España, por tanto, con una gran responsabilidad a la hora de generar opinión, valoraciones, asesoramiento, sobre cómo la ciencia debe ser considerada en diversos aspectos vinculados con la sociedad. Por tanto, COSCE debe asumir el reto de ser la voz de los científicos, el interlocutor de los científicos con la sociedad, incluyendo la clase política y los gobiernos (que son parte de la sociedad). Ese reto lo asume COSCE desde su creación, pero debemos afianzarlo para que podamos influir de una manera más efectiva en la toma de muchas decisiones que nunca deben ser tomadas de espaldas a la ciencia, como se está demostrando durante la pandemia.
¿Cuál es su opinión sobre el nivel de la investigación en nuestro país: sus fortalezas y debilidades?
SI consideramos como nivel a nuestra productividad científica y capacidad para atraer fondos de investigación competitivos a nivel internacional, podríamos decir que nuestra ciencia es competitiva. No obstante, si consideramos que eso lo hacemos con una financiación muy alejada de lo que se correspondería con el nivel de nuestra economía, comparada con el resto de países de la OCDE, podríamos decir que nuestra ciencia es heroica. Poseemos, en mi opinión, un tejido científico de nivel medio, con numerosas islas de excelencia que pueden ser equiparadas con centros y grupos de referencia mundial. Sin embargo, lo ideal sería mantener y aumentar esas islas, pero incrementando el nivel medio del sistema.
Nuestra principal fortaleza es poder sobrevivir con los niveles de productividad que tenemos pese a una legislación que en muchas cosas no nos ayuda, una financiación insuficiente, tanto pública como privada, y en algunos ámbitos un sistema poco abierto a la captación y retención de talento.
Ahora que se está reformando la Ley de la Ciencia, ¿Hacia dónde apuntan los borradores que manejan? ¿Va a haber cambios en la estructura del sistema, se va a flexibilizar?
En mi opinión los borradores que se manejan son insuficientes para poder afrontar los cambios que necesita nuestro sistema de ciencia, tecnología e innovación. Los borradores que circulan proponen reformas parciales que afectan a aspectos puntuales. La actual Ley de la Ciencia requiere, no una reforma, sino un planteamiento nuevo integral que ataque los grandes problemas que aquejan a nuestro sistema, como un posicionamiento de la ciencia muy alejado de la toma de decisiones, una financiación claramente inferior a lo que debiera corresponder a nuestra economía, una organización de los recursos humanos en la que conviven la precariedad, la rigidez y la falta de incentivos, una sociedad que vive de espaldas a la ciencia y un sector productivo que no cree en la I+D+i. Las propuestas que hay sobre la mesa, no creo que sean suficientes para flexibilizar el funcionamiento de la ciencia.
La creación del Ministerio de Ciencia e Innovación es una apuesta del actual Gobierno, ¿qué balance hace de su gestión? ¿Cómo valora la separación con Universidades?
En mi opinión la gestión de la ciencia y las universidades debiera hacerse desde el mismo departamento ministerial. El desdoble en dos ministerios puede generar disfuncionalidades, provocadas en algún caso por posibles faltas de coordinación. Bajo esta perspectiva, creo que el balance de ambos ministerios es mejorable. Centrándonos en el de Ciencia, no han existido cambios sustanciales que afecten al día a día de los investigadores. Tampoco en financiación, convocatorias y desburocratización. Por tanto, las propuestas de cambio de la ley de la ciencia, como ya he contestado, son interesantes pero insuficientes.
¿Por qué piensa que aún no se ha alcanzado un verdadero pacto de Estado por la investigación y la ciencia?
Creo que el ambiente de falta de consenso político en la mayoría de los temas de Estado no ayuda a que pueda haber un pacto de Estado por la Ciencia. En muchos países la ciencia, la educación, la sanidad, la política exterior y de defensa, se quedan fuera de la disputa política. En España, no solo no se quedan fuera, sino que a veces ocupan el centro de la disputa política. Los cambios que se requieren en la ciencia y en las universidades los conocen todos los actores del sistema en su conjunto y existe un consenso de prácticamente del 100% entre todos los sectores que afectan a la ciencia y a las universidades. Si no existe un pacto es porque no hay voluntad en sacarlo adelante con la generosidad que requeriría que todos trataran de no ponerse la medalla de dicho pacto.


