La Confederación de Sociedades Científicas de España (COSCE) hace público el siguiente comunicado para aclarar algunos errores científicos publicados en los últimos días en medios de comunicación y redes sociales y relacionados con la decisión de la UE de aprobar el añadido de larvas de gusano de la harina a los alimentos:
Falso: La Unión Europea prohíbe la comida natural como son los huevos, las gallinas y la carne.
Probado científicamente: En ningún caso la UE prohíbe estos alimentos. De hecho, la carne, los huevos y otros productos de origen animal son componentes importantes de la dieta tradicional europea y están regulados para garantizar su seguridad y calidad. La UE cuenta con un marco regulatorio exhaustivo que abarca toda la cadena alimentaria, desde la producción primaria hasta la distribución y venta para proteger la salud de los consumidores.
Falso: Será obligatoria la comida ultra procesada con harinas de insectos con larvas de gusanos como el Tenebrio molitor (gusano de la harina) grillos y cucarachas.
Probado científicamente: La UE no ha obligado al consumo de ultraprocesados con larvas del gusano de la harina ni otras especies de insectos. En el marco de la UE, los insectos comestibles se consideran “nuevos alimentos” porque su consumo no era ”significativo” antes de mayo de 1997. Por ejemplo, el aceite de krill, la proteína del suero de vaca, el aceite de semillas de cilantro o los esteroles vegetales, entre muchos otros, también son considerados nuevos alimentos. Lo que acaba de hacer la UE es autorizar a la empresa NUTRI’EARTH la comercialización de polvo tratado con radiación ultravioleta de larvas enteras de gusano de la harina durante un periodo de cinco años en exclusividad, a menos que un solicitante posterior obtenga una autorización para ese nuevo alimento sin hacer referencia a los datos científicos aportados por la empresa, o bien lleve a cabo un acuerdo comercial con esta empresa.
Esta es la tercera autorización que concede la UE a esta especie de insecto comestibe, después de otras dos autorizaciones en 2022 (Commission Implementing Regulation (EU) 2022/169 of 8 February 2022 authorising the placing on the market of frozen, dried and powder forms of yellow mealworm (Tenebrio molitor larva) as a novel food under Regulation (EU) 2015/2283 of the European Parliament and of the Council, and amending Commission Implementing Regulation (EU) 2017/2470 (Text with EEA relevance) y en 2021 (Commission Implementing Regulation (EU) 2021/882 of 1 June 2021 authorising the placing on the market of dried Tenebrio molitor larva as a novel food under Regulation (EU) 2015/2283 of the European Parliament and of the Council, and amending Commission Implementing Regulation (EU) 2017/2470 (Text with EEA relevance). A su vez, esta autorización es la séptima con respecto al total de autorizaciones que ya se han emitido para otras empresas y otras especies de insectos comestibles (grillo doméstico o Acheta domesticus, langosta o Locusta migratoria, larvas del escarabajo del estiércol o Alphitobius diaperinus).
Para que la UE haya autorizado a esta empresa a comercializar este ingrediente alimentario, ha necesitado previamente de un informe favorable de la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) elaborado por científicos y expertos. Este informe se elabora a partir de numerosos estudios que la propia empresa aporta para garantizar en todo momento la seguridad e inocuidad del ingrediente.
La EFSA emitió su informe favorable en marzo de 2023 (https://efsa.onlinelibrary.wiley.com/doi/epdf/10.2903/j.efsa.2023.8009), en el que dictamina que el polvo tratado con radiación ultravioleta de larvas enteras de Tenebrio molitor es seguro en las condiciones y en los niveles de uso propuestos; aunque no ha sido hasta enero de 2025 cuando la Comisión Europea ha autorizado su comercialización.
La empresa solicitante aportó datos de composición nutricional, contenido de quitina y fibra, contenido de metales pesados (mercurio, arsénico, plomo y cadmio), contenido de micotoxinas, análisis microbiológicos, contenido de aminas biogénicas, contenido de acrilamida y contenido de vitamina D, entre otros. En cuanto al contenido en metales pesados, que también ha suscitado la difusión de bulos, el contenido de estos elementos en la harina de gusano autorizada es considerablemente inferior a los límites que la propia UE tiene fijados para muchos alimentos (Reglamento (UE) 2023/915 de la Comisión de 25 de abril de 2023 relativo a los límites máximos de determinados contaminantes en los alimentos y por el que se deroga el Reglamento (CE) n.o 1881/2006). Por ejemplo: el contenido de mercurio en la harina de gusano autorizada es inferior a 0,005 mg/kg de harina. Como referencia, la UE establece que el contenido máximo de mercurio que debe contener la carne de bonito es de 1 mg/kg. Esto es 200 veces más que lo que aportaría la harina de gusano en las mismas cantidades. Para el plomo, el límite en la harina de gusano autorizada es de 0,02 mg/kg, mientras que, por ejemplo, para crustáceos el límite es de 0,50 mg/kg. Para el arsénico, el límite en la harina de gusano autorizada es de 0,05 mg/kg, mientras que, por ejemplo, para unas tortitas de arroz es de 0,30 mg/kg. En el caso de las aflatoxinas, el límite en la harina de gusano autorizada es de 4 μg/kg, mientras que, por ejemplo, para almendras, pistachos, avellanas o cacahuetes, el límite que establece la UE es de 10 μg/kg.
Además, la empresa propone una serie de alimentos en los que tiene intención de incorporar el ingrediente (la harina de gusano), así como el contenido máximo en los mismos. Estos alimentos son panes y panecillos (con un contenido máximo de harina de gusano de la harina de 4 g por cada 100 g de alimento), bizcochos y pasteles (4 g/100 g), productos a base de pastas (3,5 g/100 g), compotas de frutas u hortalizas (3,5 g/100 g), productos transformados a base de patata (3 g/100 g) y queso y productos derivados (1 g/100 g). Esto, bajo ningún concepto, significa que a partir de ahora todas las empresas incorporarán harina de gusano en bollería o productos similares. Simplemente se autoriza que esta empresa, si así lo desea, lo pueda hacer en las condiciones fijadas e indicando en todo momento en la lista de ingredientes que se ha utilizado “Polvo tratado con radiación ultravioleta de larvas de Tenebrio molitor (gusano de la harina)”. Es decir, la lista de ingredientes deberá contener exactamente esta denominación y no “números E” como también se ha difundido. En el etiquetado de los alimentos que contengan este polvo deberá figurar una declaración en la que se indique que este ingrediente puede provocar reacciones alérgicas a los consumidores con alergias conocidas a los crustáceos y sus productos, y a los ácaros del polvo. Esta declaración se colocará muy cerca de la lista de ingredientes o, a falta de una lista de ingredientes, figurará muy cerca de la denominación del alimento. Esto es debido a que los insectos, al igual que otros alimentos como los crustáceos (camarones, cangrejos, gambas, langostinos, etc.), contienen quitina en su exoesqueleto. Este componente puede dar lugar a reacciones alérgicas a personas sensibles a este compuesto. Sin embargo, en la población sana sin alergia conocida a crustáceos, algunas investigaciones sugieren que la quitina podría incluso tener beneficios para la salud intestinal al actuar como una fibra prebiótica, es decir, como alimento para las bacterias beneficiosas que habitan naturalmente en nuestro intestino.
Falso: Las harinas en general son tóxicas y muy inflamatorias, si aún por encima le añades insectos como grillos, cucarachas o gusanos se le añade un punto más de toxicidad al añadir la quitina del exoesqueleto de los insectos.
Probado científicamente: Las harinas son un alimento básico en muchas culturas y no son tóxicas per se. Es cierto que algunas personas pueden presentar enfermedad celiaca, sensibilidad al gluten (proteína presente en el trigo) no celiaca, o alergia al trigo, pero esto no significa que las harinas sean tóxicas para la población en general. La inflamación es una respuesta natural del cuerpo a lesiones o infecciones, y no está directamente relacionada con el consumo de harinas en personas sanas. La quitina solo puede desencadenar una respuesta alergénica en personas que sean susceptibles a este componente.
Falso: El ser humano está diseñado para una dieta de proteína animal y ciertos vegetales y frutas de temporada, pero no es un pájaro ni un reptil que si pueden digerir semillas e insectos.
Probado científicamente: Si bien es cierto que la dieta de nuestros antepasados podía variar según la región y la época, los humanos tienen la capacidad de digerir una amplia variedad de alimentos, incluyendo granos, legumbres, frutas, verduras, carne, pescado e incluso insectos, los cuales, sin ir más lejos, son proteínas de origen animal. De hecho, muchísimas culturas en todo el mundo han consumido insectos como parte de su dieta tradicional durante siglos, suponiéndoles un aporte proteico excelente que, desgraciadamente, no han podido obtener de otras fuentes de origen animal que en otros países desarrollados sí han podido disfrutar (vacuno, cerdo, etc.). Además, se estima que 2.000 millones de personas en el 80% de los países del mundo consumen insectos comestibles de manera regular, sin que su seguridad o dieta se haya visto comprometida en todo este tiempo.
Falso: Si tu dieta se basa en harinas serás obeso, la quitina de los insectos provoca acidificación y aumento de parásitos o cáncer.
Probado científicamente: La obesidad es un problema muy complejo relacionado con múltiples factores, incluyendo la genética, el estilo de vida y la dieta en general. No se puede atribuir la obesidad únicamente al consumo de harinas. La quitina no provoca acidificación ni aumenta el riesgo de cáncer. La relación entre la dieta y el cáncer es un área de investigación en curso, pero no hay ninguna evidencia científica que vincule el consumo de insectos con un mayor riesgo de cáncer.
Falso: Hay que dejar de consumir harinas bollería, pan, pasta, pizzas, y todo lo que sea alimentación procesada.
Probado científicamente: Si bien es recomendable moderar el consumo de alimentos ultraprocesados ricos en grasas saturadas, azúcares y sal, no es necesario eliminar por completo las harinas y los alimentos procesados de la dieta. Muchos alimentos procesados, como el pan integral y la pasta, pueden (y deben) ser parte de una dieta saludable y equilibrada.
Probado científicamente: Para complementar la información disponible sobre los insectos comestibles, es importante señalar que los insectos son una fuente nutricional segura, sostenible y beneficiosa para la salud. Sus proteínas son de muy alta calidad, ya que insectos como el grillo doméstico contienen hasta un 65% de proteína en peso seco, superando a fuentes tradicionales como la carne de vaca (50%, en peso seco), huevos (52%, peso seco) o soja (45%, peso seco). Además, cubren los requerimientos de aminoácidos esenciales (como lisina y leucina) establecidos por la OMS. En cuanto a las vitaminas y minerales, son ricos en hierro (hasta 3 veces más que la carne de vaca), zinc, calcio y vitamina B12 (10 veces más que la carne). Por ejemplo, 100 gramos de grillos aportan el 14–22% de la dosis diaria recomendada de calcio, similar al tofu o el salmón. En cuanto a las grasas saludables, contienen ácidos grasos poliinsaturados (omega-3 y omega-6) en mayor proporción que grasas saturadas, lo que favorece la salud cardiovascular.
Medioambientalmente, los insectos tienen muchísimo menor impacto ecológico que fuentes proteicas tradicionales, ya que producir insectos requiere hasta 50 veces menos agua que la ganadería tradicional (0.7–0.8 g de agua por gramo de proteína en grillos vs. 16.8 g en vacas). Además, generan 100 veces menos gases de efecto invernadero.
Los insectos no solo son nutricionalmente ventajosos, sino que además promueven la salud humana. Por ejemplo, el consumo de polvo de grillo aumenta bacterias probióticas como Bifidobacterium y reduce marcadores inflamatorios (ej. TNF-α), mejorando la microbiota. Esto se atribuye a la quitina, una fibra que actúa como prebiótico. También se ha visto que presentan propiedades antiinflamatorias y antioxidantes, ya que compuestos como los glicosaminoglicanos en grillos reducen la inflamación crónica y el estrés oxidativo, asociados a enfermedades como diabetes o artritis. Además, pueden suponer un refuerzo muscular, porque su alto contenido en leucina (aminoácido clave para síntesis muscular) los hace ideales como suplementos proteicos post-ejercicio, comparables a la proteína de soja.
Muchos estudios muestran que alrededor del 40% de personas en países occidentales aceptarían insectos en formatos procesados (ej. hamburguesas), superando la «neofobia» con educación y productos innovadores. Evidentemente, resulta mucho más chocante encontrarse unas larvas de gusano en una galleta si lo comparamos con una harina de gusano perfectamente mezclada o incorporada en una mezcla con otras harinas. Hace un par de décadas nos resultaba impensable comer pescado crudo (sushi) y algas y, sin embargo, hoy día hemos normalizado totalmente el consumo de estos alimentos tan tradicionales en muchos países del continente asiático. Con los insectos es importante superar de nuevo esa barrera psicológica de rechazo y estar seguros de que ningún organismo nos va a obligar a comer nada que no estemos dispuestos a incorporar en las dietas. Debemos ser conscientes de que el ritmo actual de consumo de proteínas de origen animal “tradicionales” es insostenible, y es necesario abrir las puertas a otras fuentes de proteínas que puedan reducir el impacto de la ganadería tradicional sin renunciar a una buena calidad nutricional.
Fuente de la información anterior: https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/10408398.2020.1867053
La anterior información ha sido elaborada por Joaquín Navarro del Hierro, profesor en el departamento de Farmacia Galénica y Tecnología Alimentaria de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid a petición de la Comisión de Ciencia y Medios de la Confederación de Sociedades Científicas de España (COSCE)
La anterior información puede reproducirse parcial o íntegramente y con la obligación de citar tanto a Joaquín Navarro del Hierro como a la COSCE.


