• COSCE presenta el informe “Análisis de la financiación pública de la I+D+i: Presupuestos Generales del Estado (PG-46) y financiación europea”. Como novedad, el informe contabiliza el impacto en la I+D española de los fondos europeos provenientes del Mecanismo para la Recuperación y la Resiliencia (MRR).
  • Desde 2023, el peso de los fondos europeos supone más del 50% de la PG-46. Sin su contribución, los fondos nacionales ascendieron a 8.886,99 millones de euros en 2025, con un descenso del 3,71%.
  • Eliminando el impacto de los fondos europeos, la intensidad del gasto en I+D+i entre 2020 y 2024 sólo crece cuatro décimas y sitúa la apuesta por la ciencia en los niveles de 2003-2004.
  • Los niveles de ejecución de la inversión en I+D+i se han recuperado en los últimos años, pero siguen siendo bajos, situándose en un 69% de lo presupuestado en los últimos años.
  • España ha logrado aumentar considerablemente sus presupuestos en I+D por habitante entre 2014 y 2024. Sin embargo, este crecimiento del 47,5% es muy inferior al de la media europea (57,5% EU-27) y muy alejado del crecimiento de la inversión en EE. UU. (109%) o Japón (145%) en el mismo período.

Madrid, 4 de marzo de 2026.- COSCE acaba de hacer público el informe Análisis de la financiación pública de la I+D+I: Presupuestos Generales del Estado (PG-46) y financiación europea”, que analiza el sistema de financiación pública en España, teniendo en cuenta la repercusión de los fondos europeos y la falta de PGE desde 2023. El informe ha sido elaborado para COSCE por Francisco Javier Braña Pino, Ana Fernández Zubieta y José Molero Zayas, del Grupo de Investigación en Economía y Política de la Innovación (GRINEI) de la Universidad Complutense de Madrid.

Como novedad en esta edición, el informe analiza los presupuestos de I+D+i a lo largo del siglo XXI, teniendo en cuenta la información presupuestaria desde el inicio del proceso (créditos iniciales) hasta su ejecución (obligaciones reconocidas), y contabilizado el impacto de los fondos europeos provenientes del Mecanismo para la Recuperación y la Resiliencia (MRR).

El informe señala que, eliminando el impacto de los fondos europeos, la intensidad del gasto en I+D+i entre 2020 y 2024 sólo crece cuatro décimas (de un 1,59% en 2020 a 1,63% en 2024, créditos iniciales) y sitúa la apuesta por la ciencia en los niveles de 2003-2004. De hecho, desde 2023, el peso de los fondos europeos supone más del 50% de la PG-46 (53,3% en 2025). De este modo, sin la contribución de los fondos europeos, los fondos nacionales dedicados a I+D+i ascienden a 8.886,99 millones de euros en 2025, con un descenso del 3,71% respecto a 2024. “La financiación de I+D+I a través de los PGE (PG46) se encuentra en una encrucijada en 2026 por la desaparición de los fondos europeos del MRR”, destaca Ana Fernández Zubieta, directora del grupo de investigación Grinei y responsable del estudio.

Es importante reseñar que, de los fondos que ha recibido España del MRR, en la parte destinada a proyectos de I+D+i se ha incorporado “digitalización”, por ser esta uno de los cuatro ejes transversales del Plan. Esto implica que esta partida financia una serie de proyectos que pueden tener realmente “poco o nulo contenido relacionado con las actividades de I+D+i”, según se señala en el informe, de modo que el monto dedicado a I+D+i sería menor de lo consignado, en una cuantía difícil de establecer.

“Estos datos señalan que es necesario hacer un esfuerzo suplementario para impulsar la inversión en I+D ahora que ya no podrá contarse con los fondos europeos”, explica Perla Wahnón, presidenta de COSCE. “Si mantenemos los fondos nacionales y tal y como están en la actualidad, la investigación en España se estancará y nos llevará a niveles de hace más de veinte años”, añade.

Otro elemento importante que destaca el informe es la escasa frecuencia en la que las empresas acuden a la financiación europea (H2020 o Horizonte Europa) y a otros programas de la UE (0,9% y 1,2% respectivamente en el bienio 2022-24). Además, aunque las empresas innovadoras son capaces de conseguir un porcentaje mayor de estos fondos, también lo hacen de manera escasa (3,2% y 4,02% respectivamente). Esto puede indicar que “será muy difícil para los agentes del sistema compensar la retirada de los fondos de MRR”, señala el estudio.

Grado de ejecución inestable

El informe compara además el grado de ejecución de los presupuestos de I+D+i (PG-46) con respecto a la totalidad de la ejecución de los Presupuestos Generales del Estado, observando una gran estabilidad de la ejecución de estos últimos, que no baja del 90%, y que contrasta con la inestabilidad en la tendencia de la ejecución de la PG-46.

Según los datos del estudio, la ejecución de los PG-46 ha registrado una caída durante más de 10 años (2007-2018), con unos niveles de ejecución del 53% al final de este período. En los años más recientes, se observa una recuperación, especialmente en el 2024, que aumenta el nivel de ejecución hasta el 69% (obligaciones reconocidas). Así, “los niveles de ejecución de la inversión en I+D+I se han recuperado en los últimos años, pero siguen siendo bajos”, apunta el informe.

Qué suponen las prórrogas presupuestarias para la inversión en I+D

El informe destaca que los presupuestos de 2024 y 2025, y ya inevitablemente el de 2026, vienen marcados por las prórrogas presupuestarias de los presupuestos de 2023. Los créditos iniciales ascienden a 19.023,15 millones de euros en 2025, frente a los 19.491,96 de 2024, lo que supone de facto un descenso del 2,4%.

Así, “para 2026, cabe temer que los fondos presupuestarios para los proyectos de los programas con financiación nacional de nuevo se estanquen o, a lo peor, disminuyan siguiendo las tendencias de prórrogas anteriores”, apunta el estudio.

Crecimiento muy inferior a la media europea

El informe señala que España ha logrado aumentar considerablemente sus presupuestos en I+D por habitante entre 2014 y 2024, al pasar de 124,2 euros en 2014 a 183,2 euros por habitante. Sin embargo, este crecimiento del 47,5% es muy inferior al que ha experimentado la media europea (57,5% EU-27) y muy alejado del crecimiento de EE. UU. (109%) o Japón (145%) en el mismo período.

De este modo, aunque España ha subido su apuesta presupuestaria por habitante, en gran parte gracias a los fondos del MRR, “este incremento ha sido menor que el de la media europea y mucho menor que el de los países líderes en I+D. Los datos en intensidad presupuestaria en I+D muestran también una intensidad menor a la media europea y alejada de los países líderes”, afirma el estudio.

Cuatro fases en la apuesta por la I+D+i

El informe analiza la evolución de la apuesta por la I+D+i durante todo el siglo XXI, en la que distingue cuatro fases. La primera se caracteriza por una trayectoria ascendente, frustrada por la crisis financiera del 2008 para dar lugar a una segunda fase de “desinversión acelerada”, marcada por el descenso brusco en la apuesta presupuestaria. La tercera es una fase “meseta”, que dura hasta 2020, donde las inversiones relativas se mantienen. La cuarta fase se caracteriza por la llegada de los fondos europeos provenientes del Mecanismo para la Recuperación y la Resiliencia (MRR), que podría denominarse de “apuesta europea” y en la que, gracias a dicha financiación, se recuperan los niveles precrisis.

“Cabe apuntar que esta recuperación se da en los dos últimos años (2023-24) y sin contar las ejecuciones de presupuestos consolidados, que solo logran igualar el nivel precrisis”, señala el estudio.