Los países de la Unión Europea, a la que España se adhirió en 1986, han creado un sistema de instituciones colectivas y de mecanismos de actuación que hacen imposible pensar nuestra realidad sin situarla en Europa. Uno de los ámbitos en el que esta dinámica de integración europea resulta evidente es el de las políticas de investigación, desarrollo tecnológico e innovación.
Recientemente, la Unión Europea ha situado diversos aspectos de la investigación y el desarrollo tecnológico (I+DT) y de la innovación en lugares muy relevantes de su agenda de actuación; es el caso de la consideración del Espacio Europeo de Investigación como una de las prioridades de la agenda política de la Unión Europea al servicio de la estrategia sobre competitividad de Lisboa y de los objetivos sobre inversiones en I+D+i de Barcelona,y la adopción del Tratado por el que se establece una Constitución para Europa y en el que la investigación, el desarrollo tecnológico y el espacio son parte fundamental de las políticas internas de la Unión. A lo anterior hay que añadir la propuesta de la Comisión Europea de VII Programa Marco de Investigación y Desarrollo Tecnológico (2007-2013).
Recientemente, y en el marco del Espacio Europeo de Investigación, los Estados miembros de la Unión se han pronunciado unánimemente a favor del fomento de la investigación básica, y la Comisión Europea le ha dado visibilidad y un tratamiento presupuestario y de gestión específico en su propuesta de creación del European Research Council (ERC) dentro de VII Programa Marco. En el mismo se subraya la necesidad de prestar una atención mayor a la investigación básica de alta calidad, para la que prevé un presupuesto en torno al 10 % del total del programa y una gestión autónoma.
En el contexto europeo, España debe convertirse en un actor esencial en el desarrollo del proceso de integración en materia de I+D, de modo que nuestras especificidades puedan ser tenidas en cuenta. Por otro lado, es necesario situar las políticas de I+D nacionales en ese contexto europeo, de modo que se refuercen, coordinen e integren y no, como ocurre con frecuencia, sean vectores ortogonales. A todo ello debe añadirse que el papel de las empresas es crucial ya que son éstas las que arrastran un mayor déficit y sobre las que se debería actuar con mayor intensidad.

Propuestas

De carácter general

    • Como España ya no es uno de los Estados miembros con menores salarios, el nivel de competitividad requerido para enfrentarse adecuadamente a los retos que le plantea el mercado internacional debería apoyarse, esencialmente, en su capacidad de creación, adaptación y aplicación del conocimiento; y por ende, en una buena educación, una investigación científica de excelencia, un desarrollo tecnológico innovador, un tejido industrial emprendedor, y un capital de inversión más que de renta.
    • La implementación del proceso de Bolonia en las universidades va a tener una importancia fundamental para la integración europea. España debería aprovechar la oportunidad para que las universidades readapten sus estructuras para contribuir adecuadamente a un mayor desarrollo de la I+D.
    • España debe poner los medios para convertirse en un actor esencial en el desarrollo del proceso de integración europea en materia de I+D. En este sentido, se debe, por un lado, desarrollar una estrategia europea activa de I+D. Por otro lado, es necesario situar las políticas de I+D nacionales y autonómicas en ese contexto europeo, de modo que se refuercen, coordinen e integren.
    • Teniendo en cuenta que el principal escenario europeo de investigación transnacional es el que define el VII Programa Marco, es necesario que los responsables de la política científica y tecnológica, las agencias de financiación y los organismos de investigación del país adopten, cuanto antes, las medidas oportunas con objeto, por una parte, de participar en el proceso formal de la toma de decisiones de las instituciones europeas, activa y eficazmente, desde el conocimiento experto, y por otra, de apoyar organizativa, técnica y financieramente los grupos de investigación y las empresas innovadoras que podrían participar en las futuras iniciativas comunitarias de I+D y demostración.
    • El desarrollo eficiente de una política de investigación científica, desarrollo tecnológico e innovación industrial en el ámbito de la cooperación internacional requiere un marco legislativo, organizativo y normativo, que permita realizar una gestión especializada, dinámica, flexible e independiente y que asegure una coordinación de actuaciones.

De carácter específico

    • La convergencia en I+D+i con Europa y el acercamiento al objetivo de Barcelona del 3 % del PIB requiere un aumento, en España, de la inversión real en investigación científica y desarrollo tecnológico civil en los próximos 4 años, en el 25 % de media anual (capítulos 1-7). La propuesta de duplicar el presupuesto del Programa Marco es una excelente ocasión para la ciencia y la tecnología española. Para su aprovechamiento eficiente es preciso incrementar al mismo tiempo los presupuestos propios y reformar la estructura de la gestión en España.
    • La mejor forma de contar con los suficientes recursos humanos en cantidad y calidad, y combatir los efectos negativos de la movilidad, es aumentando, no sólo la financiación, sino, también, el prestigio social de los investigadores, mediante la sensibilización pública, y las condiciones de la carrera investigadora. España debería adherirse a la Carta Europea del Investigador y al Código de conductapara la contratación de investigadores, que recoge una serie de recomendaciones, entre las que figuran las siguientes:– reconocer la profesión del investigador desde el posgrado;
      – establecimiento de un marco claro de trayectoria profesional y personal de los investigadores científicos y tecnólogos;
      – favorecer la movilidad del personal investigador entre las empresas, las universidades y los organismos de investigación;
      – formación permanente de los investigadores;
      – fórmulas estables –funcionariales o no– y transparentes de integración en el sistema de investigadores formados, según su mérito y capacidad;
      – desarrollar programas de formación sobre técnicas de apoyo a la investigación.
    • Adoptar medidas, en la línea de una iniciativa de la Comisión, tendentes a crear una comunidad virtualen la que, al mismo tiempo que se mantiene activo el patrimonio de conocimiento y referencia científica de los investigadores españoles de excelencia –en el interior y en el exterior–, se facilita el desarrollo de iniciativas de cooperación científica transnacional entre sus grupos y organizaciones, para beneficio mutuo.
    • Optimización del uso de las grandes infraestructuras de investigación en las que España participa, potenciando las áreas temáticas ligadas a las mismas.
    • Incrementar la competitividad empresarial es fundamental para reforzar el papel que corresponde a España en la Europa emergente y aumentar el bienestar social de los ciudadanos. Esto requiere, entre otros, los siguientes elementos complementarios de la investigación transnacional en colaboración:– diseño de un sistema de incentivos para aumentar la participación en los programas europeos por parte de las grandes empresas, con capacidad tecnológica y con conexiones con las pequeñas y medianas empresas;
      – promover la creación de parques científicos y tecnológicos y la participación eneurorregionescientíficas (agrupamientos geográficos);
      – política de infraestructuras de investigación coherente con las diferentes economías de escala: la internacional, la común europea y la de los Estados miembros;
      – programas europeos y nacionales en apoyo de las pequeñas y medianas empresas innovadoras que sean eficaces y complementarios; y
      – sinergias con otras iniciativas europeas como EUREKA, COST, Fundación Europea de la Ciencia (ESF), y con otras federaciones y asociaciones científicas (EIROFORUM, FEBS, EACS, etc.).
    • El establecimiento por la Unión Europea de un fondo para el fomento de la investigación básica en todas las disciplinas, dotado con 2000 millones de euros anuales, constituye una oportunidad, tanto para reducir el éxodo de talentos como para aumentar la competitividad propia de una economía basada en el conocimiento, que España debe aprovechar al máximo.
    • Los instrumentos de participación propuestos en el VII Programa Marco no difieren en exceso de los actuales, si bien se refuerzan las grandes redes científicas y las plataformas tecnológicoindustriales. Para ayudar a los pequeños grupos de investigación y a las escasas empresas innovadoras españolas que participen en este programa y asuman un papel de liderazgo científico, técnico u organizativo mayor que en el programa actual, sería necesario que se arbitraran las medidas oportunas de apoyo administrativo, jurídico y financiero.
    • Las plataformas tecnológicas se constituyen bajo el liderazgo de la industria, con objeto de definir sus agendas de investigación, a medio y largo plazo, incrementar la inversión industrial en I+D y orientar la actividad del sistema público de investigación aplicada hacia las prioridades empresariales. España debe estar presente en todas las plataformas tecnológicas con fuerza y capacidad de decisión. Debe ser capaz de liderar algunas (o algunas de sus áreas de trabajo) y aprovechar el proceso de definición para lanzar plataformas tecnológicas a nivel nacional con la adecuada financiación y participación tanto del sistema público como del privado.
    • El fortalecimiento de la presencia regional (regiones del conocimiento como se denomina la actuación en la propuesta del VII Programa Marco) requiere proveerse de instrumentos de gestión que permitan iniciar este tipo de actuaciones.
    • Es necesario establecer un sistema de evaluación y seguimiento científico de la presencia de universidades, grupos de investigación y empresas en los programas y actuaciones de I+D en Europa, de los resultados obtenidos y su impacto en el sistema español.
    • Impulsar la creación de entidad/es de referencia y/o de asesoramiento científico y tecnológico que permitan una presencia más activa y eficaz de España en el ámbito internacional, en particular, en Europa.
    • La coordinación en la presidencia del Gobierno entre los diferentes ministerios, comunidades autónomas y organismos de financiación de la investigación, es imprescindible para conseguir una mayor integración de los esfuerzos que se realizan en I+D con el objeto de reforzar la presencia de grupos de investigación y empresas en Europa y la obtención de resultados. Esta coordinación es todavía más importante en el caso de la innovación tecnológica por la utilización de fondos estructurales de la Unión Europea y por las competencias asumidas por las comunidades autónomas en estos ámbitos.
    • El fomento de la participación de los grupos españoles en los programas internacionales –especialmente en el Programa Marco de la Unión Europea– requiere una acción de apoyo dirigida, por un lado a la capacitación de los investigadores en los aspectos relacionados con la gestión de los proyectos y, por otro, la puesta a disposición de las universidades y organismos de investigación de unas Unidades de Gestión que les aporten los servicios requeridos. Otras acciones complementarias serían:– estimular la preparación de propuestas mediante ayudas directas a los grupos o a las Unidades de Gestión, en el caso de que existan;
      – apoyar la ejecución de los proyectos a través de ayudas complementarias para proyectos aprobados que cubran los gastos relacionados con la protección y explotación de los resultados, estudios sobre el estado de la técnica a través de la OEPM; costes de registro de patentes en España, en el caso de que no se hayan cubierto por el proyecto del Programa Marco; acciones que favorezcan la generación de prototipos industriales con la colaboración de una empresa española; elaboración de planes de negocio para la creación de empresas de base tecnológica, etc.;
      – impulsar en la Unión Europea la aprobación de mecanismos y procedimientos que eviten los sistemas actuales, excesivamente burocratizados, en la Administración y gestión de los recursos destinados al fomento de la investigación en todas las disciplinas.

Ponencias:

Estructuras e instrumentos de la política científica

Recursos humanos en la investigación

Ciencia y empresa: hacia un ecosistema dinámico para la innovación en España

España en Europa

Ciencia y sociedad

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